La madre de todas las reformas.
Fecha Domingo, 04 agosto a las 15:33:39
Tema Sabia usted que...


Por: Armando Montenegro
El gobierno dio a conocer su proyecto de presupuesto de 2014 con un recorte de $4 billones en la inversión pública y simultáneamente anunció la venta de Isagén con el propósito de financiar obras de infraestructura.


Ambas decisiones, más allá de las discusiones en los medios, mostraron la responsabilidad del ministro de Hacienda, pero también atrajeron la atención sobre el futuro de la situación fiscal. Es evidente que hay dificultades para gastar más sin exceder los límites de la sanidad fiscal. Para realizar inversiones superiores a las contempladas en las proyecciones oficiales (entre ellas, las que exigen los ambiciosos planes de infraestructura vial), es imperativo conseguir recursos adicionales.A este hecho hay que sumar cuatro factores conocidos por los analistas: (i) pronto, de acuerdo con las normas legales, expirarán el impuesto al patrimonio y el tributo a las transacciones financieras, el llamado 4 por 1.000, dejando un faltante en el tesoro público de cerca del 1% del PIB; (ii) el desarrollo de los acuerdos de paz, después de su firma, exigirá un gasto adicional, estimado de manera conservadora entre un 1% y un 2% del PIB durante varios años; (iii) en caso de que se dé la firma de un acuerdo con las Farc, no será posible desmontar ni reducir significativamente el gasto en seguridad durante varios años, pues, en forma semejante a lo ocurrido en otros países que han tenido esta experiencia, se espera que después de la desmovilización de la guerrilla se incrementen las actividades de las bacrim, un desafío que exigirá un reforzamiento de las fuerzas de policía; (iv) los ingresos tributarios han perdido su dinamismo, como resultado de la desaceleración económica y también por ciertos efectos imprevistos de las reformas pasadas.La conclusión de este conjunto de factores es, simplemente, que el país debe emprender una reforma tributaria que eleve los ingresos del gobierno central, en forma estable, en más de 2% del PIB, probablemente en cerca del 3% del PIB, dependiendo de los factores que finalmente incidan sobre las cuentas públicas.Es muy posible que las propuestas de reforma tributaria lleguen al Congreso al comienzo del próximo gobierno, sobre todo si en ese instante el proceso de paz con la guerrilla está avanzado. Por esas fechas, seguramente, ya existirá el convencimiento generalizado de la necesidad de recaudar más recursos para el Estado. Es muy posible, sin embargo, que no haya consenso sobre la forma de conseguir los nuevos recursos: cuáles impuestos serán creados, o cuáles tasas de los existentes serán incrementadas. Volverán, otra vez, las discusiones sobre la eliminación de exenciones y beneficios. Pero, en el fondo, el centro de la discusión girará alrededor de quién deberá pagar por la paz.En un país serio, el tema de las ineludibles reformas tributarias es el centro de un debate presidencial. Este es el caso de Chile, donde Michelle Bachelet ha presentado una serie de propuestas sociales —la gratuidad de la educación superior, entre ellas—, con un altísimo costo fiscal. Dado que su campaña estima que se requieren nuevos recaudos por cerca del 3% del PIB, la candidata ha señalado quiénes y cómo deberían pagar por ella. Los candidatos colombianos, en su momento, deberían plantear sus propuestas concretas sobre la ineludible reforma tributaria.
Tomado de El Espectador.





Este artículo proviene de Pongase al dia.com
http://www.pongasealdia.com

La dirección de esta noticia es:
http://www.pongasealdia.com/modules.php?name=News&file=article&sid=228